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Ángel Clemente Rojas mas conocido como rojitas... |
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Fecha de nacimiento: 28 de agosto de 1944 Nacionalidad: Argentino Posición: delantero Partidos internacionales:31 Goles:79 Año del debut:1963 Club del debut: Boca juniors Año del retiro:1978 Club del retiro: Argentinos de Quilmes
Todo un grande: Ocurrió una tarde de un gris domingo, el 19 de mayo de 1963, en la bombonera. El reclamo popular tuvo respuesta rápida y satifactoria como muy pocas veces En la historia del fútbol Argentino. El pibe flaquito de pelo sobre el frente de camiseta inmensa, de cuerpo esmirriado, de mirada tímida, estaba parado incrédulo, en el medio de la cancha con el Beto Menéndez , a su derecha, y con el pelado Grillo a su izquierda, nada menos, listo para dar comienzo el partido frente a Vélez una ovación interminable ya lo había recibido. Ángel Clemente Rojas, rojitas, Angelito, 18 años, natural de sarandí, atorrante de potrero, había logrado un efecto inédito en la gente de boca. Como un extraño y vertiginoso reguero, su nombre había pasado de boca en boca en un puñado de días previos. Se hablaba de el como de una aparición mágica un duende sin rostro que vendría a iluminar el césped de la bombonera fantasías imposibles. . Una semana antes, en el viejo gasómetro, en el partido de tercera división se había consumado el ansiado descubrimiento final. A puro quiebre de cintura, apenas acariciando la pelota sobre el arco de san Lorenzo. Amago para la izquierda, amago para la derecha y la multitud que estaba ubicada detrás del arco (¿serian 15 mil?), y se movía a su compás, se desmorono en una avalancha impresionante. Fue el sello de la idolatría. Ya no había retorno. Contaba el propio rojitas que estuvo a punto de debutar esa tarde pero José d’Amico, El entrenador, no se animó, todavía. Por eso se cambio a último momento para entrenar en la tercera. El jueves siguiente participo del partido de reserva. Pero la gente se preparó para festejarlo tres días después, contra Vélez, y en primera. Tres días, contra Vélez, y en primera, tres a cero gano Boca. Con tres goles del loco corbatta, dos de penal y uno de tiro libre. Los tres nacieron a partir de infracciones de rojitas. El lo había prestado a Arsenal de Llavallol, su filial, el año anterior. No hay razones que puedan explicar los estallidos populares. Porque ídolos hubo antes y los hubo después de rojitas. Y también talentosos jugadores que no llegaron al máximo reconocimiento. Quizás se juntaron para redondear el fenómeno, la juventud y el desparpajote un gambeteador empedernido a sus rivales con el quiebre de su cintura. Pero era un gambeteador formado en Boca, que rompía la tradición del empuje y de garra para ganarse la aceptación incondicional de la gente. Como había ocurrido unos años antes con Herminio Pierino González, un malabarista de la pelota. Como ocurrió con Silvio Marzolini o con Federico Sacchi. O como paso claro, después con el incomparable Diego Maradona. El enganche afectivo no tiene formula. Nace y se extiende como si se tratara de un contagio. Y se hace profundo, hasta al arbitrario, definitivo. Ángel Clemente Rojas formó parte, entonces del equipo que lucho contra el Santos de Pelé y Coutinho en aquellas dos memorables finales de la Copa Liberadores de 1963, que Boca perdió. Sobraban delanteros y creadores de aquel equipo. Hasta José Francisco Sanfilippo se había sumado con sus goles detrás de Paulo Valentin, el goleador afirmado. Y Boca, que había sido campeón en 1962, volvió a serlo en 1964 y en 1965. Rojitas jugaba como delantero central, atrasado. No le daba el físico para imponer presencia en el área. Llegaba apilando,tocando. Y era astuto para pegarle al gol. A veces lo ponían de volante por la derecha, y en Tadem. Pero su aporte fue desparejo, claro. Las luces de la popularidad empezaron a encandilarlo. Su desapego por los entrenamientos y por las normas de disciplinas achicaron su dimensión. Tuvo algunas lesiones y desapariciones y en los tres años en que Boca se alejo de la punta. Pero volvió con todo en 1969 hasta convencerlo a Alfredo Di Stefano para que le devolviera la titularidad. Allí el tano Novello, su socio ideal, y el muñeco Madurga. Y también fue figura en la conoración de 1970 con el respaldo de José Silvero, el nuevo técnico. Su estrella se fue apagando lentamente por su propia responsabilidad. Pero el cariño de la gente irreductible. Un conflicto lo margino en 1972. Fernando Riera, el entrenador, lo saco del equipo. Y lo transfirieron al a Deportivo Municipal de Perú. Volvió para jugar en Racing, Lanus, Nueva Chicago y Argentino de Quilmes. Nunca mas fue el mismo, claro está, de aquella de mayo de 1963, cuando un veredicto popular lo transformo, en un suspiro, en unos de los mas grandes ídolos de la historia de Boca.
Horacio Pagani.
220 Partidos jugó entre 1963 y 1971, 188 por torneos locales, 1 por otras copas y 31 internacionales.
79 Goles convirtió, 67 por campeonatos locales y 12 en partidos internacionales.
5 Títulos ganó: 1964,1965,copa argentina 1969,nacional 1969 y nacional 1970.
7 Goles le marco a Chacarita, el rival que mas lo sufrió. luego lo siguen Banfield, lanús y Quilmes, con 6.
3 Goles fue su mejor marca en un partido. Le hizo esa cantidad en el nacional 69 a Quilmes (3-0) y a Chacarita (6-0).
18 Años tenía cuando debutó en primera, el 19-5-63 ante Vélez (3-0). Nació el 28 de agosto de 1944, en Sarandí.
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